
Por Alicia Rodríguez

Aunque hablemos de inteligencia artificial, de e-commerce, de influencers o de la última tendencia en TikTok, en Argentina la verdadera batalla de las marcas todavía se da en el punto de venta.
Ahí, entre la góndola, la puntera y el exhibidor, es donde el consumidor decide.
Porque por más que llegue con una lista armada, el argentino decide con los ojos.
Decide con el impulso, con la emoción, con lo que lo sorprende.
Y en un contexto donde todos peleamos contra precios, inflación y promociones bancarias, la diferencia la marca quien logra generar deseo.
Y el deseo se construye ahí: en ese metro cuadrado donde la marca se hace tangible.
El shopper de hoy está cansado de hacer malabares, pero sigue siendo curioso.
Compara, analiza, busca ahorrar… pero también quiere que lo sorprendan.
Cuando entra a una perfumería o a un supermercado, quiere ver que las marcas lo entienden.
Que hay algo distinto, algo que lo invite a mirar dos segundos más.
Y esos dos segundos pueden cambiar una decisión de compra.
Por eso, el punto de venta no es solo un lugar para “poner producto”.
Es el escenario donde la marca puede contar su historia con materiales, con diseño, con una puntera que rompa el lineal o un exhibidor que lo haga detenerse.
Invertir en llamar la atención no es un gasto, es una estrategia
Hacer materiales para punto de venta —una góndola disruptiva, una puntera distinta, un exhibidor inteligente, una activación que conecte— no es “ponerle un moño” al producto.
Es invertir en relevancia.
Porque el precio puede atraer, pero la experiencia fideliza.
Y en un país donde el consumidor cambia de marca con una facilidad enorme, quien logra generar vínculo gana mucho más que una compra: gana memoria.
Es cierto que el contexto argentino muchas veces empuja a recortar.
Pero si algo demostró este mercado es que la creatividad siempre encuentra espacio para innovar.
A veces no hace falta una gran inversión: basta con una idea.
Un material bien pensado, una experiencia sensorial, una activación que emocione o un simple recurso visual que rompa con lo esperado.
Hoy gana quien se anima
Quien invierte en diseño, en diferenciarse, en construir marca aun cuando el resto se conforma con “cumplir”.
Porque al final, todo pasa ahí.
Frente a la góndola, el consumidor no está pensando en algoritmos ni en estrategias de medios.
Está mirando.
Y ese segundo es tu oportunidad.
Por eso, seguir apostando al punto de venta es apostar a estar presentes donde realmente se decide la compra.
En ese instante tan simple y tan poderoso donde el shopper elige —o no— tu marca.




